terça-feira, 4 de janeiro de 2011

Jornada 8. Cadeate (Santa Elena) – Naranjal (Guayas) Ecuador


Enero 3 de 2011

Otro día más en las costas del Pacífico ecuatoriano. El día amaneció con mucho frío y como teníamos planes de irnos temprano, no hubo chance de salir a correr, lo cual es una pena, porque esta era la última mañana en las playas de Ecuador. A las 7 y 15 ya estábamos todos levantados recogiendo cosas y haciendo desayuno. Hemos ganado mucha práctica en organizarnos, levantar el camping y salir. En menos de dos horas habíamos recogido todo, hecho desayuno y desayunado, nos habíamos bañado, habíamos hecho almuerzo para llevar, nos habíamos despedido de Isaura y Javier que con tanto cariño nos habían consentido por un par de días, le habíamos dado una caricia de despedida a Sabú y salíamos de Cadeate tomando de nuevo la Ruta del Sol.



Nuevas, hermosas y extensas playas acompañaron nuestra mañana mientras continuábamos acercándonos a la frontera con Perú. Nuestro primer objetivo del día era llegar a Guayaquil, para recoger un dinero y hacer algunas otras cosas varias. Sin embargo cuando pasamos por el desvío hacia Salinas no pudimos evitar entrar a echar un ojito. Salinas es una ciudad turística con una playa gigante rodeada de edificios de hoteles y conjuntos vacacionales. Gente en las calles ofreciendo apartamentos o cabañas por días, parejas de europeos deambulando con sus rubios cabellos y sus grandes maletas, así como los precios elevados en TODO, nos mostraban que la temporada turística empezaba con todo fulgor.

Recorrimos algunas calles buscando un café Internet y al final terminamos topándonos con una red WI-FI libre que andaba por las calles. Parqueamos la camioneta en una sombra donde el computador marcaba 4 rayas de señal, encendimos el convertidor de energía, instalamos la mesa y violá, ahí teníamos nuestro propio café Internet. Adelantamos el blog, vimos nuestros correos, twitiamos un par de cosas y aprovechamos el tiempo y la gran esquina donde estábamos (justo a media cuadra de la playa) para almorzar. El menú fue un arroz atollado, que habíamos puesto en nuestra olla arrocera desde por la mañana en Cadeate, con algunos champiñones con mazorca, tomates en rodajas, frijoles verdes en lata y agua helada.

Después del almuerzo salimos rumbo a Guayaquil, a donde llegamos unos minutos después de las 4. Nos dirigimos al centro y buscamos un parqueadero para dejar la camioneta. El centro de Guayaquil recuerda un poco a la Bogotá de hace algunos años, medio desordenado, sucio, peligroso y con pocos espacios verdes. Como el lugar de envió de dinero cerraba a las cinco y ya eran las 4 y 30 Carlos Omar y Luisa salieron volando y nos dejaron a Mafe y a mi en el parqueadero sin mucho que hacer y muriendo del calor. Después de dar una pequeña vuelta a la manzana y darnos cuenta que no había nada mejor que hacer que regresar al parqueadero y esperar pacientemente, nos sentamos a hablar con la dueña del lugar. La mujer, una Guayaquileña (o como quiera que se le diga a los oriundos de Guayaquil) nos entretuvo durante una hora, hablando de todo un poco y hasta nos regaló una cerveza, para la sed.






Después de la charla y de conseguir el dinero, parqueamos la nave en otro lugar cerca al malecón y caminamos en la orilla del río Guayas. El malecón cambió radicalmente la imagen de la ciudad y ayudó notablemente con su seguridad desde finales de los 90, fue uno de esos cabezazos de la gestión ciudadana, como en Medellín o Bogotá. Nos tomamos unas cervezas, un café y unos jugos en un restaurante del Malecón y salimos volando de Guayaquil, para dormir en alguna ciudad bien cerca de la frontera.


Casi a las 9 de la noche llegamos a Naranjal en la provincia de Guayas, cerca de la frontera. Encontramos un hotelito amable a un precio accesible (30 dólares los 4), llamado Las Delicias; parqueamos la camioneta y salimos a buscar algo de comer. Por casualidad o destino llegamos a un pequeño restaurante-pizzería atendido por un Cubano. Nos comimos una rica pizza aderezada con buenísima energía venida del Caribe y nos fuimos a dormir cerca de las 11 y media, pues debíamos descansar para pasar la frontera al día siguiente.

Costos de la jornada:
Peajes: 2
Diessel: 14, 25
Llamadas 4,50
Helados: 2, 40
Baño: 1
Bananos: 0,50
Parqueadero Guayaquil: 2,50
Taxi: 2
Bebidas en el malecón: 11,40
Comida: 10, 30
Hospedaje: 30
TOTAL: US 80, 85

Mapa de la jornada:
Kilómetros: 350 km



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