A pesar de los ronquidos y el sonido de los carros pudimos descansar y aunque habíamos combinado salir temprano solo conseguimos partir después de las diez de la mañana, primero porque pasamos varios minutos en la ducha y segundo porque Mafe, que traía desde Armenia unos Arazás (fruta amazonica familiar de la guayaba), quería probar el jugo de esa extraña fruta, lo cual implicaba toda una estrategia.
Decidimos pedirle a una de las chicas de la cocina que hiciera el jugo, ella que nunca había visto la fruta nisiquiera la había escuchado, aceptó con gusto. El arazá tiene unas pepas grandes en su interior como la guanábana y quitárselas para licuar la pulpa es una tarea de bastante paciencia. La pulpa amarilla y babosa parece un pudín y así no más su sabor es un poco amargo. Sin embargo el jugo, que tiene que ser en leche, es muy rico. De las tres frutas que teníamos hicimos jugo de una sola y dejamos las otras dos para la gente la cocina, que se deleitó probando esa extraña fruta amazonica en plenos Andes colombianos.
Del hotel fuimos directo a la Iglesia de Nuestra Señora de las Lajas que queda justo en el cañon del río Guaítara, la iglesia está un poco alejada del centro del corregimiento de Ipiales, como saliendo hacia una vereda. En la parte más alta sobre la vía, dejamos la camioneta y aprovechamos para mandarla lavar y para tomarle unas buenas fotos.
| Aunque no se ve allá al fondo está la Iglesia de las Lajas |
Aún cuando uno no es muy religioso las Lajas impresiona, no sólo por su arquitectura sino principalmente por los agradecimientos puestos en placas que muchísimas personas colocan en las rocas que rodean la iglesia. Hay miles de historias de gente reconocida y desconocida que le pidió algo a la virgen del Rosario más conocida como virgen de las Lajas y que luego volvieron a dejar su agradecimiento para que todos lo vieran. Entre esos por ejemplo Lucho Herrera, que volvió a Las Lajas a agradecer por haber ganado la vuelta España en 1987, lo que conmovió a Carlos Omar hace algunos años atrás, que cada vez que pasa por Ipiales visita las Lajas y le deja una vela encendida, por supuesto esta vez no fue la excepción, la petición en esta oportunidad fue cuidarnos durante todo el viaje.
| Mas agradecimientos |
| Placas de agradecimiento por favores recibidos |
La iglesia actual es la cuarta construcción desde que se encontró la laja pintada con la virgen del Rosario a finales del siglo XVIII. Su arquitectura y su tamaño son sorprendentes, son 100 metros de altura en la mitad de un cañon y allá abajo pasa el río haciendo un gran estruendo, de un lado al otro se conecta con un puente de piedra donde los turistas se toman fotos y aprecian con ojos de asombro la gran construcción.
| Frente de la Iglesia |
| Santuario visto desde la cascada |
El interior no deja de ser suntuoso e imponente. Todas las ventanas están cubiertas por vitrales, las paredes y el techo construido con mármol y con piedras brillantes y los altares están hechos con madera tallada. Los que entran (a excepción de nosotros) se persignan a la entrada y se arrodillan a rezar con devoción. Al fondo en el atrio, la laja o sea la piedra, que le da nombre a la iglesia, aparece imponente y en ella se encuentra la pintura de la Virgen del Rosario, que tiene al niño Jesús en sus brazos y dos frailes a su lado conocidos como Francisco de Asis y Santo Domingo de Guzman.
| Interior de la iglesia |
| Laja pintada con Nuestra señora del Rosario |
Aunque apenas esta comenzando la temporada vacacional nos encontramos con algunos franceses, alemanes o gringos (solo sabiamos que eran rubios enormes y no pudimos escucharlos para saber el idioma que hablaban) y aún más sorprendente vimos y escuchamos muchos indígenas, especialmente mujeres vestidas con sus lindas faldas negras y sus camisas blancas bordadas, hablando quichua entre ellas y español con las demás personas. Las Llamas vestidas para las fotos, las artesanías rodeando el camino y los niños y niñas en plena guerra de agua (porque el 28 de diciembre es el carnaval del agua en Pasto) acompañaron nuestra subida de regreso a la camioneta y despidieron nuestro paso por Las Lajas.
De regreso a Ipiales compramos algunas cosas para hacer un almuerzo rápido entre la camioneta y seguimos hacia el puente de Rumichaca, que es la frontera con el Ecuador. Aunque varios carros transitan el paso internacional, cruzar estaba tan fácil que decidimos parquear para preguntar con calma que era lo que debiamos hacer. Sin filas, sin demoras y sin problemas marcamos en el DAS un papel que es como el pasaporte de la camioneta y de la misma forma pasamos rapidísimo por inmigración para sellar nuestros pasaportes. En el lado Colombiano también cambiamos los pesos por dólares a 1.950 y aunque nos timaron por algunos momentos (nos faltaron 95 dolares en la cuenta final) pudimos hablar con la "presunta abeja" que nos iba a robar y todo salió bien, al parecer fue un "error de cuentas" de parte y parte.
El lado ecuatoriano se puso más complicado, fue tranquilo para el carro que paso su pasaporte le quitaron una hojita le pusieron el sello y no le preguntaron nada. Nosotros fuimos a hacer fila en inmigración donde habían más o menos 30 personas. Pasamos en dos turnos, Mafe y yo y Carlos Omar y Luisa, Ellos tres pasaron tranquilos, pero yo tuve algunos problemas varios. Para empezar el chico de la aduana hablaba muy bajito y no lo escuchaba bien, yo le contestaba en ese tono bajo que ahora tengo para hablar y él menos me escuchaba, por lo que empezó a desesperarse. Luego me pidió la vacuna contra la fiebre amarilla, que todo colombiano que entre por primera vez al pais debe presentar. Primero no tengo la vacuna y segundo no es la primera vez en entro al pais. Pero mis datos de la ultima entrada al ecuador en el 2004 no estaban registrados en el sistema, por lo cual me devolvió el pasaporte y me mandó a buscar mi certificado de la fiebre, mejor dicho no me dejó entrar a su país. Medio desesperada fui a hablar con el guardia de la entrada, que me aconsejó pedirle al que me atendió inicialmente que me ayudara. Volvi con la cabeza baja pidiéndole ayuda, finalmente me dijo que me iba a dar un regalito de navidad dejandome entrar porque tenía visa de estudiante Brasilera.... ufff menos mal, porque ya estaba asustandome.
Volvimos a la camioneta y pasamos a Tulcan sin una sola requisa, el paso entre Ipiales y Tulcan es libre, así que cualquiera puede ir de una lado a otro en carro o a pie sin tener que firmar nada, pero como nosotros ibamos más allá debiamos tener todo en orden. Entramos a Tulcan a dar una vuelta, nos parqueamos en el terminal para averiguar un seguro obligatorio para la camioneta y para armar nuestro almuerzo. El menú sandwiches de queso y ensalada de atún con verduras.
El seguro sólo lo vendían por un año, asi que seguimos sin nada de eso. Saliendo de Tulcan estaba la policía y el ejercito que efectivamente paraban todo los carros colombianos que pasaban. El policía pidió los papeles del carro incluido el permiso de polarización de los vidrios (la camioneta tiene o tenia los vidrios polarizados dentro de la margen permitida para Colombia). Como le dijimos que en Colombia se podía tener las ventanas así, él dijo que en Ecuador eso estaba prohibido y que nos iba a poner un parte. Mientras Carlos Omar convencía al chapa (como le dicen a la policia aqui) de que no nos pusiera el parte y más bien quitábamos el papel oscuro de los vidios, un militar revisaba mis papeles y los de Mafe. Al encontrar mi visa Brasilera empezó a revisar mi maleta de mano con cuidado papel por papel y cosa por cosa, esculcó hasta el espacio más recondito, abrió los libros, bolsillos, pantalones etc. Mafe, Luisa y Omar quitaban la polarización de los vidrios y el militar nos dijo que listo, que ya podiamos irnos, que después terminabamos de quitar esa cosa de los vidrios... salimos corriendo.
Un par de quilómetros más adelante paramos para ver una obra de arte de ciclistas al lado de la carretera y aprovechamos para terminar de organizar los vidrios de las ventanas, y así evitar nuevos problemas con la policía, había que tener en cuenta que ya eramos turistas en un país extraño, asi que acomodamos un poco el desorden que el milico nos había hecho y seguimos rumbo a Ibarra.
Nuevo problema, a los carros colombianos no les venden gasolina o ACPM o cualquier otra cosa sino hasta después de un pueblo llamado San Gabriel y nosotros apenas con el ultimo cunchito. En cuanta estación de servicio entrábamos nos recibían con un caracteristico movimiento de dedo indice diciendo que no, chanfle... afortunadamente llegamos a San Gabriel andando... se imaginan lo que sería empujar esa camioneta...nooooooo!!!!!
| Ciclistas en la via |
Llegamos a Ibarra cerca de las 7 y media, y corrimos a un supermercado que cerraba a las 8 para hacer un mercado que nos permitiera cocinar y comer decentemente los próximos días. Como estaban cerrando nos dividimos y compramos todo lo necesario antes de que cerraran. Pagamos con targeta de crédito para no empezar a gastar nuestros preciados dólares, luego de dar una pequeña vuelta por el centro comercial decidimos seguir rumbo a una ciudad o un pueblo más pequeño donde quedarnos. Una de las cosas interesantes de Ecuador es que tanto los peajes como el Diesel son mucho más baratos que en Colombia. Pasamos de $6200 o 8000 pesos a 1 dolar en los peajes y a tanquear con apenas 10 dolares. Yuju, así nos recorremos todo Ecuador !!!!
Decidimos avanzar hasta Otavalo que según nuestros conocimientos y recuerdos estaba bastante cerca a Quito, que hasta ese momento era nuestro primer objetivo. Llegamos a este poblado de la provincia de Imbabura casi a las 10, dimos algunas vueltas por el centro y por el mercado, donde al otro día vendriamos a comprar artesanías, y finalmente encontramos un parqueadero de alto caché donde quedarnos. El chico negro de cabello pintado de rubio, que cuidaba el lugar, dudo un poco pero al final nos permitió quedarnos al fondo cerca de los arboles y nos dejó usar el baño... mejor dicho encontramos un hotel de alta categoria.
Los 2500 metros de altura de Otavalo hacian que el frio se sintiera bastante, pero el primer piso de nuestro hotel guardaba aún el calorcito del motor, asi que mientras intentamos un segundo round de instalación del conchon, no sufrimos de frio. El "juichi que juichi" nos hizo reir esta vez más que nunca, no se imaginan lo que es inflar un colchón doble entre una camioneta llena de maletas, con un inflador de mano... Carlos Omar y Luisa se instalaron sin dificultades en el segundo piso y sin duda tuvieron que esperar que inflaramos nuestra cama para poder dormirse, porque todo se balanceaba al ritmo del "juichi que juichi"...finalmente intentamos de nuevo ver aquella película que habiamos comenzado unos dias atras y quedamos dormidas al poco rato, sin terminarla, y así completamos un día más de viaje, ahora en tierra ecuatoriana.
Cuentas de la jornada:
Desayuno: $14000
Baños en las lajas: $1500 (tres personas)
Fotocopias de los papeles de todos: $2600
Frutas para el camino: $6000Baños en Tulcan: $1000 (dos personas)
Almuerzo: $26000
Agua de sobremesa para el almuerzo: US 1
Diesel: US 10,50
Mercado: US 99, 38
Parqueadero (hospedaje): US 2,50
TOTAL: Pesos $51.000 Dolares: US 113,38
Mapa de la jornada:
200 kilometros
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La descripción está muy rica! Me siento casi que parte del viaje... jejeje! Quizás una de las muchas maletas! :)
ResponderExcluirJajaja claro Lu, aquí vas con nosotros. Tu estas gostando da viagem? Beijinhos Guria!!!
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