Amanecimos en el Bordo al son de los pájaros, los gallos y una oleada fría. Empezamos a recoger con calma nuestra casa, esperando que los argentinos se levantaran, para poder chismosearles el carro y la ruta y todo, pero nunca se levantaron.
La linda dueña del parqueadero, que resultó llamarse Diana y era madre de dos pequeñines, llegó con dos aromáticas, dos cafés y dos platos de arroz con envueltos nariñenses fabulosos, diciendo "no pude dormir en toda la noche imaginándolos a ustedes allá, tomen un desayunito caliente". Desayunamos entre la camioneta, terminamos de comer y nos despedimos del parqueadero-vivienda, donde todo había sido de maravilla, especialmente Diana que sin duda es un amor, la única queja que tengo es que sólo nos cobró 4.500 pesos por la estadía, el desayuno y la buena energía y no quiso recibir ni un peso más.
| Paisaje rumbo a Pasto |
A las 9 de la mañana salimos rumbo a Pasto. La carretera poco transitada es un "pescadero pobre" como dijo Carlos O. subidas, curvas pendientes y un despeñadero que va justo a un cañón formado por el río Patia. El camino estaba lleno de mariposas amarillas y mujeres indígenas pidiendo monedas en improvisados retenes. Llegamos a Pasto hacia el medio día y fuimos directo a buscar un taller de carros donde nos instalaran el sistema de Televisión. Mientras conectaban el asunto hicimos turnos de dos para ir a almorzar y para robar internet de una red inalámbrica, con lo cual conseguimos actualizar el blog, revisar nuestros correos y hasta chatear con amigos.
| Oficina virtual con ruedas |
Después de instalada la TV fuimos al centro a buscar el DAS para apostillar los pasados judiciales sin lo cual no es posible pasar a Ecuador. Podríamos haber hecho esa vuelta en Bogotá, pero como siempre dejamos todo para el final... Llovía en Pasto y la fila de gente en las afueras del DAS nos auguraba una larga espera. El chisme de las personas en la fila era que estaban hacia mas de 4 horas, no se habían movido ni un paso y cerrarían a las 4 y 30. Chanfle, eran justo las 3 y 40 cuando llegamos ¿será que íbamos a conseguir hacerlo antes que cerraran?. Decidimos esperar con calma y un par de loquitos mochileros con acentos extraños y otras varias personas en la fila entretuvieron la espera. Tres horas después conseguimos nuestro apostillaje (un pinche papel con una firma que costó 25.000 por cabeza) y seguimos rumbo a Ipiales para estar lo más cerca posible a la frontera con el Ecuador que pretendíamos cruzar al día siguiente.
El Frío y los 3000 metros de altura nos dieron la bienvenida a la ciudad nariñense. Nos quedamos en un hotel al frente del terminal de transportes donde Carlos Omar (que valga la pena decir ya estaba mucho mejor) se quedaba con sus ciclistas en alguna de las tantas competencias por Colombia. Nos instalamos en un cuarto con 2 camas por 25.000 pesos. Luego bajamos al restaurante a comer, el menú era una riquísima sopa de quinua y bandeja con arroz, carne, papas fritas y ensalada. Finalmente nos acomodamos, nos arropamos bien porque hacia un frío tremendo y dormimos al son de los ronquidos de Carlos O. y de los carros y buses que transitaban por los alrededores del hotel.
Cuentas de la jornada:
Peajes: $13.400
Diesel: $30.000
Almuerzo: $14.000
Instalación TV: $30.000
Parqueadero del DAS: $3000
Comida: 12.000
Chucherias varias: 2000
Hospedaje: $ 25.000
TOTAL: 129.400
Mapa de la jornada:
Kilómetros recorridos: 280 km
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