Nos despedimos de Armenia casi al medio día. El domingo pos navidad ahuyentó la mayoría de las personas de las calles y habían muy pocos carros por el camino. Dimos algunas vueltas en la salida de la ciudad buscando un par de libras de Café Quindío, que por cierto es el mejor café colombiano (según mi criterio, claro que cualquiera puede no estar de acuerdo) y diciéndole adiós al pueblo cuyabro que tan amablemente nos atendió por estos pocos días.
El saldo de la jornada navideña nos dejaba con dos enfermos, Carlos Omar y Luisa andaban con dolor de estomago, diarrea y vómito (una combinación excelente para andar viajando por tierra ¿no?). Ese pequeño detalle sumó algunas paradas "técnicas" en el itinerario de viaje del día y nos ahorró algunos pesos en las comidas (ja, ja, ja).
La carretera Panamericana en el trayecto Armenia-Cali es una vía amplia con dos carriles de lado y lado, plana y rodeada de plátanos y caña de azúcar. Tomamos la paralela para seguir hacia Popayan sin entrar a Cali, pero hicimos una pequeña parada en Palmira para tomarnos una "lulada", bebida típica valluna hecha de varios lulos enteros, con limón y hielo. Yo tenía antojos de lulada desde hace varios meses, ya que en el sur de Brasil no existe el LULO, que es mi fruta favorita para el jugo y una de las pocas cosas que me hacen falta para comer allá en Floripa.
Cuando me acerqué al negro guapísimo que vendía la bebida añorada, me sorprendí con su acento. Tres horas de camino y el pegajoso acento paisa había sido reemplazado por un lindo "mirá ve, ¿y vos que querés?" al mejor estilo valluno. Pedí dos luladas y quedé con ganas de pedir uno de esos vendedores para llevar, tal vez para que me sonriera, me hablara caleño y me hiciera lulada cada vez que me antojara.
| Lulada Feliz |
Seguimos rumbo al sur. Dejando el Valle y comenzando el Cauca el panorama es diferente, la carretera se encoge y los plátanos y la caña son reemplazados por otros cultivos de pancoger. Antes de empezar la subida hacia Popayan paramos en un restaurante improvisado al lado de la carretera donde varias tractomulas y carros particulares auguraban un buen almuerzo. El menú cachama frita, patacones, ensalada y preparada de aguapanela con limón. Del par de enfermos solo uno se tomó un caldo de pescado y el otro ni miró la comida.
Después de llenar el estomago comenzamos la subida hacia la capital del Cauca, pero esta vez Mafe era la nueva conductora y yo la copiloto, mientras Carlos O. y Luisa intentaban dormir en la parte de atrás de la camioneta. Pasamos de largo Popayán y fuimos a parar en Timbio un pequeño pueblito caucano, a eso de las 7 de la noche. Tomamos aromática, compramos unos panes y averiguamos el estado de la carretera que muy cerca de allí estaba derrumbada desde hacia algunos días atrás. Según la amable pareja de las aromáticas, la Panamericana entre Rosas y Pasto estaba abierta desde ese día por la mañana y era seguro transitar de noche hasta la altura de El Bordo, de allí hasta Pastos la cosa se complicaba, especialmente porque hacia ocho días habían atracado un bus con 40 pasajeros y habían violado a la novia de un policía que viajaba en él. El mensaje era claro, sólo avanzaríamos hasta el Bordo.
El camino estaba bastante transitado, pasamos Rosas y pocos metros después encontramos el derrumbe, en realidad se habían desaparecido 200 metros de carretera, pero cuando nosotros pasamos ya habían hecho una completamente nueva, que con tiempo seco, como el que teníamos, era bastante segura, pero con un poquito de lluvia seria, sin dudas, un patinódromo.
Llegamos al Bordo hacia las 9 de la noche. El pueblo está compuesto por algunas casas al lado y lado de la Panamericana. Dimos un par de vueltas hasta que encontramos un pequeño parqueadero al inicio del caserío. Nos recibió una mujer lindísima de unos 25 años, negra y con una sonrisa encantadora. Cuando le preguntamos si podíamos parquear la camioneta y quedarnos en ella esa noche, dijo que claro y sonriendo continuó "hoy mi parqueadero se convirtió en una vivienda, ven ese carro que está allá al fondo, pues ahí hay dos argentinos durmiendo". Maravilloso, parqueamos cerca de los parceros Argentinos y organizamos nuestra casita. Salimos a buscar baño, aromáticas y algo más de comer y volvimos rápido, a probar lo que en adelante sería nuestra cama por más de 1 mes.
| El parqueadero vivienda Argentino - Colombiano |
Nuestra casa tiene dos pisos, en el primero (al interior de la camioneta) dormimos Mafe y yo, en el segundo (la cómoda carpa del techo) duermen Carlos Omar y Luisa. Pues bien, esta noche probamos la casa completa. Mafe y yo pasamos como veinte minutos intentando inflar el colchón con el famoso "juichi que juichi" un inflador de mano que además de inflar nos ayuda a ejercitar los brazos, los abdominales y hasta la espalda haciendo un "lindo" sonido que le dio su nombre. Mientras peliábamos con el colchón, las sillas de la camioneta, las maletas, etc. el par de enfermos se largaron para el segundo piso, se ubicaron sin mayores complicaciones en la carpa y murieron rápidamente. Después de medio ordenar la cama improvisada y intentar ver una película en el DVD, apagamos todo y dormimos.
Cuentas de la jornada:
Peajes: $ 45.000
Luladas: $ 4000
Agua: $2000
Almuerzos: $30.000
Aromáticas y pan en Timbio: $ 4000
Diesel: $59.000
Parqueadero hospedaje: $ 4.500
TOTAL: $ 149.900
Mapa de la jornada:
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