Enero 9 y 10
Nos despertamos temprano, pero como siempre hicimos pereza para levantarnos, organizarnos y salir. Debíamos dejar todo listo para salir a buscar los pasajes hasta Cusco. Habíamos oído costos de los tours a Cusco y MachuPichu y nos parecía que yéndonos por nuestra cuenta pagando cosa por cosa nos saldría mas barato, a pesar que ya sabíamos según los datos de Internet que “el chistecito” nos saldría por muchos, muchos dólares, mucho más de lo que habíamos gastado para llegar a Lima desde Bogotá.
Sobre el medio día salimos rumbo a Cruz del Sur la empresa de transportes que nos llevaría a Cusco. La “empresita” tiene un terminal privado y una flota de buses impresionante. Para cualquier colombiano promedio acostumbrado a viajar en “matate Tolima” o “trasnmemato” cuando no se tiene dinero o en “Bolivariano” y “Expreso Palmira” cuando si se tiene, Cruz del Sur es como viajar en avión de primera clase. A ver les explico cada busecito de estos es de dos pisos, el primero es VIP con sillas de tipo cama y apenas 9 cupos, el segundo con sillas semi-cama y con más o menos 40 personas, cuenta con una “azafata” a bordo, Internet inalámbrico, una sala de Internet con computador, le dan a uno comida y desayuno (y se puede escoger entre menú con carne, pollo o vegetariano), hay cobija y almohada en cada silla y además de películas y música hay un juego de bingo incluido, que se premia con un pasaje de regreso. Ja eso es mejor que viajar en Avianca ¿no?
Pues bien, compramos nuestros pasajes con destino al Cusco saliendo a las 3:30 de la tarde de Lima el día 9 de enero, llegando a su destino el 10 de enero a la 1:30. Si señores 21 horas de viaje. Eso era lo que nos recordaba que no estábamos en un avión. Eran más de 1000 kilómetros de para arriba, eso no se recorría en poco tiempo. Listo pues, almorzamos en un restaurante cercano, con sazón bien peruana, compramos agua, frutas, galletas y maní y nos sentamos a esperar la llamada. “Ti tu ta, pasajeros con destino a la ciudad del Cuzco por favor embarcar por la puerta numero 4”. Y ahí íbamos nosotros entre ciudadanos Australianos, canadienses, franceses y muchos, muchos Argentinos.
Nos sentamos en nuestras sillas en el segundo piso, nos abrochamos los cinturones y salimos. Las primeras 4 o 5 horas fueron bien tranquilas. Vimos dos películas malísimas, nos “sorprendimos” con el desierto profundo que relucia por las ventanas del bus y hasta nos comimos algunas de nuestras frutas y comida. Antes de llegar a Ica vino la comida. El menú era más o menos igual para todos, un postre que era como una torta de naranja con caramelo, un pastelito relleno de pimentón, mazorca y otras verduras y arroz con pollo (en el menú de pollo), con carne (en el de carne) y con champiñones (en el vegetariano). De tomar agua, incacola, cocacola o café. Comimos sin recelos, oiga se bien sin recelos y listo nos dispusimos a dormir.
Un poco delante de Ica el bus se detuvo completamente y sólo la vos de la “azafata” nos avisaba que el problema era un daño en el tablero general y que íbamos a demorarnos por lo menos una hora mientras venia la ayuda desde Ica. Perfecto ahora nuestro viaje de 21 horas iba a tener por lo menos una hora más. A nuestros pobres traseros no les iba a gustar la cosa.
Una hora y 40 minutos después retomamos el camino. Entre Lima y Nazca se recorren 450 kilómetros bordeando el litoral desértico. Después de eso comienza la subida, un camino sigzagueante que va desde los 0 m.s.n.m. a los 3960 en el paso más alto llamado Condorcencca de ahí se desciende a Puquio a 3214 m.s.n.m. y hasta ahí hay apenas 155 km recorridos. En ese momento Mafe empezó a sentirse mal, tenía mareo, dolor de estomago y ganas de vomitar, pero mientras continuábamos el viaje ella piloteaba la maluquera, lo que no sabía era que el asunto se ponía peor. De Puquio a Abancay el camino de más de 300 km cuenta con dos pasos altísimos, primero Yauriviri a 4400 m.s.n.m. y luego Huashuaccasa a 4300 o sea más de tres horas por encima de los 4000. Pues bien, a Mafe se le bajo la tensión tenia muchas ganas de vomitar y estaba tan pálida que brillaba en medio de la oscuridad del bus. Porque para colmo de males la dificultad del bus para subir esa montañota, hizo que apagaran el aire acondicionado y las luces del interior.
Panorama general fuera del bus: una esplendida base de nevado con rocas blanqueadas, un suelo gris desértico, sin frailejones ni nada solo piedras tierra y nieve.
Panorama general al interior del bus: poquísimo aire para respirar, una sensación de mareo y malestar, muchísimas ganas de vomitar, varias personas entrando y saliendo de baño. Oscuridad casi absoluta.
Panorama general de la familia Guerrero-Cardozo: Mafe viendo lucecitas por todo el bus, con mareo, dolor de estomago, muchas ganas de vomitar y con el marco de los ojos y los labios morados. Luisa, Carlos Omar y yo con mareo, malestar estomacal y ganas de vomitar. ¡Que lindo!
Mafe decidió tirarse (literalmente) al suelo del bus y subir las piernas a ver si así no se desmayaba. Ahí Luisa decidió llamar a la “azafata” a ver si a ella se le ocurría alguna cosa para hacer. Yo intentaba cerrar los ojos y respirar pausadamente para sortear el mareo. El alcohol detrás de las orejas y en la nariz, que trajo la chica de Cruz del Sur, no sirvió para nada y Mafe empezó a vomitar. Salía corriendo verde hacia el baño pedía una bolsita se encerraba llenaba su bolsita y volvía un poco mejor. Se sentaba, se retorcía, se quejaba, volvía a quedar rápidamente verde y se lanzaba velozmente al baño. Pobre…así pasó casi 5 horas. Claro está que yo no estaba mucho mejor. El mareo sólo paraba cuando el bus iba para abajo, pero de nuevo empezaba la subida y ahí se complicaba la cosa. Auque solo vomité una vez no puedo decir que el asunto estuviera fuera tranquilo.
De ahí llegamos a Abancay a 2375 m.s.n.m. la cosa parecía mejorar pero aún faltaban 198 kilómetros hacia Cusco y teníamos que pasar el paso de Scllaccasa a 4000 m.s.n.m. y por el de Huillqui a 3710 m.s.n.m entre curvas y más curvas. El estomago se revolvía, el mareo permanecía y justo ahí vino el desayuno. Solo Carlos Omar se lo comió completo. Mafe, Luisa y yo apenas tocamos el té caliente.
Al final, tras 23 horas y media, con varios kilos menos, un lindo aspecto verdoso en nuestras caras, con nuestros estómagos aun retorciéndose y sin nada de energía llegamos a Cusco, la gran ciudad Inca que con sus 3360 m.s.n.m nos daba la bienvenida. Bueno pero el punto fue que llegamos. Insanos pero salvos.
Nos metimos al primer hotel que encontramos, en realidad una cusqueña tiernísima nos llevo a un hotel, nos acomodó en dos cuartos y nos dio un mate de coca a cada uno. Mafe se lanzó a la cama y ahí se quedo un buen rato. Carlos Omar y Luisa pagaron el hotel y escucharon algunas de las ofertas para ir al día siguiente a MachuPichu y yo entre la cama también acompañaba a Mafe.
Tras el Mate de coca y el descanso todos nos sentíamos mucho mejor. Salimos a la Plaza de Armas en el centro de la ciudad a almorzar. Eran casi las 5 de la tarde. El centro de Cusco se parece muchísimo a el centro de Tunja en Boyacá, edificios antiguos con grandes ventanas y balcones. Fachadas blancas, altos techos, calles empedradas y muchos restaurantes con avisos en ingles y español. Turistas de todas las formas, tamaños y colores merodeaban de aquí para allá.
Entramos en un restaurante medio vacío donde nos atendió un peruano hablador que después de contarnos de su vida nos sirvió dos platos denominados “pollo de dieta” (que es como una sopa salvadora de aquella que hacen las abuelitas cuando uno tiene un mal de estomago), un pollo a la plancha con ensalada y unas papas a la huancaína.
Después de comer Mafe y yo nos fuimos al hotel mientras Carlos O y Luisa averiguaban y compraban los pasajes de tren para ir a Machu Pichu y compraban algunas cosas para el desayuno. Finalmente y aún medio resentidos nos quedamos dormidos restableciéndonos tras una larga, larga y penosa jornada de viaje.
Costos de la jornada:
Costos de la jornada:
pasaje en bus: 564
almuerzo: 26
taxi:18
llamdas:14
tinto:7
parqueadero camioneta:50
compras:10
hotel:100
taxi:15
almuerzo 53
compras:31.50
total: 878,50 Soles
Mapa de la jornada:
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